Bien, aquí os dejo con los microrrelatos indignados de los que yo llamo desblogados, es gente que escribe igualmente, pero bien por falta de tiempo, por gusto, porque se lo ha recetado su médico o porque sí, no tienen blog.
Para los que no lo supierais AQUÍ el enlace para participar y enterarse de qué va.
El próximo jueves indignado es el 5 de abril, primer jueves de ese mes.
Microrrelato de Jose Agustín Navarro
Cuentos para adultos desempleados 
Era un tiempo en que los piratas vivían del cuento y los tres cerditos de la subcontrata trabajaban a destajo para levantar cabañas en bosques azotados por la especulación urbanística. La vida fluía apaciblemente: los pájaros cantaban de sol a sol, los peces zigzagueaban en el riachuelo sin estar dados de alta en la Seguridad Fluvial, y los animales percibían sus jornales en comida B. Hasta que un triste día Patapalo decretó el despido libre. Fue entonces cuando, agotado el subsidio de bellotas, la piara hipotecada, los tres cerditos no tuvieron más remedio que okupar el establo adosado del caballo freelance.
Microrrelato de Juan Naranjo
SACRIFICIOS HUMANOS
Las antorchas que iluminan el oscuro corredor proyectan sombras sobre su túnica blanca. Él avanza descalzo hasta la siguiente estancia, donde le espera su mentor, mientras sostiene en brazos a un hombre inánime. Al entrar deposita el cuerpo sobre un altar cubierto de muérdago y retrocede para despojarse de la capucha, dejando entrever su joven rostro. El maestro levanta una espada rúnica y atraviesa a la victima por el estómago. Seguidamente, contempla sus últimos estertores de muerte y analiza las vísceras con la intención de vaticinar así el futuro de su pupilo:
—Muy bien Rodríguez -dice-, le ampliaremos el contrato otros seis meses. Por cierto, cuando salga entierre a García, ya no necesita firmar su finiquito.
Microrrelato de Amparo Gras
Hoy me ha llegado un escrito dirigido a mí con todos los insultos posibles. Me he sentido sola, desilusionada y pensando que mi trabajo no merece la pena. Hoy también he ido a comprar a una gran superficie y he visto a una mujer delgada, cansada y envejecida arrastrando un palet de cervezas más grande que ella. La he reconocido enseguida a pesar del mono gris ¡La madre de Iona!
Conocí a Iona hace algunos años. Sus padres acababan de llegar de Rumanía. Iona era y es brillante. Ahora estudia 5º de medicina en Barcelona. He saludado a su madre y le he dicho de nuevo lo maravillosa que es su hija y como les deseo a todos lo mejor. Lo que no le he dicho es que hoy, reencontrarme con el recuerdo de Iona con sus 12 años de edad y sus ganas de aprender, ha hecho que vuelva a sentirme orgullosa de mi profesión: Profesora de Enseñanza Secundaria Pública.
Dedicado a todas y todos l@s Ionas que se merecen la mejor educación del mundo.
Microrrelato de Mercedes Suárez Aguirre
Basuras
Con el palo revuelve entre los desperdicios malolientes. Cuando encuentra algo que le interesa, se agacha con dificultad, lo coge y lo mete en un saco que arrastra con la otra mano. De vez en cuando tiene que pararse. Entonces apoya sus manos en las caderas, su hinchada barriga se libera y sale hacia delante, su columna se arquea y ella suspira. A su espalda, amarrado con una manta sucia, Manuel. Con la cabeza apoyada en la espalda de su madre a veces dormita. Cuando no lo hace, abre unos ojos negros, enormes y legañosos, que comienzan a bizquear por el humo de las hogueras. Sus piernecitas, morenas y huesudas, cuelgan por los agujeros de la manta que lo sujeta a la cintura de su madre. Un hilillo de mocos sucios forma una costra oscura debajo de su nariz. Un poco más adelante Lucía, que aún camina torpe, disputa un trozo de pan a un perro famélico. Lucía lleva una camiseta sucia que no le llega más allá de las escuálidas nalgas. Descalza corretea por el suelo de basuras. A veces se hace daño en los pies. Entonces se sienta para llorar y gruesos churretones grises caen por sus mejillas morenas. Otras veces se para para frotarse los ojos que le pican, como a su hermano, por el humo. Juan, como es mayor que Lucía, ya lleva un palo y un saco y su madre le está enseñando a buscar y a aprovechar lo que vale y lo que no. Hoy, han llegado temprano y tienen su pequeña colina, territorio que sólo tienen que disputar a los perros. Las que no han llegado pronto esperan abajo, a los pies del cerro, a que alguien se marche. Un poco más allá, en otra loma, una mujer con un niño a su espalda revuelve con un palo. A su lado, uno de sus hijos va metiendo en el saco lo que su madre le da. Una sartén abollada, un sucio cubo de plástico amarillo, una muñeca sin cabeza, una oxidada lata de conservas…. Alrededor sus otros hijos buscan entre las basuras de ese pequeño promontorio que hoy han ocupado. De vez en cuando se paran para toser y para frotarse los ojos que siempre tienen rojos. Y más allá también otro montículo, con una mujer rodeada de niños que busca entre los desechos, niños morenos y escuálidos que se frotan los ojos rojos mientras tosen y les corren churretones grises por las mejillas. Kilómetros y kilómetros de inmundicias, bajo este cielo sucio y mezquino, que, cada día, cientos de mujeres conquistan con sus pies descalzos y sus manos desnudas.
Microrrelato de Agustìn Martinez
ÁGORA
Ayer se convocó una cacerolada en Wínnappu. Todos sus habitantes sin excepción se reunieron en la plaza mayor, frente al consistorio, en señal de protesta. La concentración transcurrió de forma pacífica, y no hubo que lamentar altercados ni ningún episodio de carácter violento. Incluso, al final, las fuerzas del orden se sumaron a las reivindicaciones de los manifestantes. En Wínnappu la conciencia social y política está muy arraigada. Sus ciudadanos velan día y noche para que las autoridades cumplan escrupulosamente con sus obligaciones. Sólo así, si cada individuo actúa según los designios de su propia naturaleza, el sistema funciona. Los más viejos del lugar afirman que es la segunda vez en la historia que sucede una cosa así. La primera, la única hasta entonces, fue hace más de cien años. Nadie recuerda ya el motivo, pero debió ser también por algo honrado que hizo el alcalde.
Yo esta vez no voy a colgar un texto mío (lo dejo para el primer jueves de abril). Voy a colgar un texto escrito por Javier Marías para El País Semanal. Expresa tan bien lo que pienso y siento a menudo y con tanta claridad, concisión y sin demagogia que creo que cuadra con el espíritu también de esta Primavera Indignada. Sé que estáis acostumbrados a textos de como mucho 200 a 300 palabras y este que os dejo tiene 931, pero en un momento que estéis tranquilos, con calma, leedlo. Ya sé que es época de lectura rápida y de visto y no visto, pero este texto se merece una lectura reposada y una posterior reflexión. Como es más largo de lo habitual, dejo una parte y el resto se puede leer clicando en leer más…
Escuela de inmisericordes por Javier Marías 
Allá por el pasado septiembre, cuando todavía eran ocho o nueve los candidatos que competían por la nominación republicana para las próximas elecciones a Presidente de los Estados Unidos, hubo en la prensa resúmenes de sus respectivas posturas, que, a decir verdad, diferían poco o tan sólo en matices. Según el corresponsal Antonio Caño, para esos hombres y mujeres la solución a los problemas nacionales pasaba en todo caso por “menos regulación, menos control, más libertad a las empresas y menos impuestos o ninguno en absoluto… Se presentaron propuestas como la de retirar a los policías de los aeropuertos y dejar la seguridad en manos de las compañías aéreas, o la de negarle al Estado toda autoridad en materia educativa y entregársela plenamente a las familias”. Al parecer, la mayor ovación que se oyó en el debate que tuvo lugar entonces fue cuando alguien recordó que Texas había ejecutado hasta aquella fecha a 234 presos, un récord nacional. El Gobernador de ese Estado desde hace diez años (ahora ya retirado de la carrera, no sé si por suerte o desgracia), defendió con orgullo esa marca y apostilló, como si hiciera falta: “Eso no me quita el sueño”. Por supuesto, todos los aspirantes echaron pestes de la tímida reforma sanitaria de Obama -que intenta que no se mueran sin más quienes enfermen y no dispongan de medios para costearse la carísima atención médica privada- y juraron eliminarla en su hipotético primer día en la Casa Blanca.
Otra cosa en la que también coincidieron -y esto es lo más llamativo- fue en rechazar la teoría de la evolución de Darwin porque, “a su entender, el hombre fue creado por Dios”. Si digo que es lo más llamativo no es -o no solamente- por su primitivo e irracional repudio a la ciencia, sino porque, mientras negaban la selección natural de las especies, con sus propuestas intentaban impulsarla y desarrollarla, reimplantarla entre los humanos y dejarle el camino expedito, sin frenos ni trabas. Si el papel del Estado y de los Gobiernos queda reducido al mínimo, como ellos pretenden; si las empresas deben campar por sus fueros sin control ni normas, y la educación de los niños depender tan sólo de los medios económicos y las peculiares creencias de cada familia; si la doctrina es que cada cual se las arregle por sí solo y el que sufra pobreza, o mala salud, o ancianidad desvalida, o impedimento físico o psíquico, o simplemente mala suerte, que allá se las componga o perezca, no me digan que esto no es una entronización de la ley del más fuerte, también llamada ley de la selva, a fin de que sobrevivan sólo los agraciados por la fortuna o por la naturaleza, los que nacen ricos y sanos, y -claro está- los depredadores más fieros. Una de las cosas que nos distinguen de los animales -a los hombres” creados por Dios”, según estos individuos-, es nuestra disposición a renunciar voluntariamente a parte de nuestro poder y de nuestra fuerza, a dotarnos de leyes que no condenen a la desaparición “natural” a los débiles y desfavorecidos, así como nuestra capacidad para sentir cualquiera de las palabras modernas -”empatía”, “solidaridad”- que han venido a sustituir a otras más tradicionales, como “caridad” o “piedad” o “misericordia”. Pero, según buena parte de la actual derecha mundial, esos conceptos están de sobra, de tal manera que los que más dicen detestar a Darwin resultan ser, en realidad, los más fervientes partidarios de lo que él se limitó a describir y exponer.
Y esa no es la única contradicción o hipocresía flagrantes. Esa derecha que aboga por el “Sálvese quien pueda, y el que no púdrase”; que se opone a la intervención del Estado para ayudar a la gente en apuros; que detesta la sanidad pública y la educación universales; que considera meros parásitos a quienes no se pueden valer por sí mismos o ya han nacido casi abocados a la marginación y la indigencia; que culpa a quienes enferman o se ven arruinados por el motivo que sea; esa derecha, digo, se reclama “cristiana” invariablemente. Y, o yo he olvidado mi catecismo, o el cristianismo predica con énfasis lo que sus supuestos representantes hoy repudian: la compasión, la piedad, la caridad y la misericordia.
Esperanza Aguirre, confesa admiradora del Tea Party que inspira y domina a los beatos candidatos republicanos, ha impuesto recortes del salario a los funcionarios madrileños que no puedan acudir al trabajo por enfermedad. Se trata de luchar contra el “absentismo”, según ella, pero lo cierto es que un médico, un celador o un enfermero de hospital público perderán el 40% de su sueldo a partir del cuarto día de baja; otros funcionarios, adscritos a otras consejerías de la Comunidad de Madrid, tardarán más tiempo en perder y perderán algo menos. Pero a quien enferme de veras y durante largo tiempo se le añadirá el castigo de ver muy mermados sus ingresos, precisamente cuando es probable que deba afrontar muchos más gastos. Sé de una maestra que lleva muriéndose varios meses, que no va a mejorar ni a volver al trabajo. Se está muriendo, ¿comprenden?, sólo le queda irse despidiendo y esperar a que suceda. Pero mientras agoniza y espera se ve condenada a ser mucho más pobre y a angustiarse más por la situación en que dejará a sus hijos. Si eso no es lo contrario de la piedad y la misericordia -si eso no es crueldad y ensañamiento con los desamparados y los desventurados y débiles-, que venga el Cristo al que adoran y que sea él quien lo vea.
JAVIER MARÍAS
El País Semanal, 19 de febrero de 2012


¡Cagontoloquesemenea! ¿Era hoy? ¿Y por qué pensaba yo que era el primer viernes de cada mes, Rosana? Nada, me tomo un par de cafés y me leo los que colgaste aquí (y las novecientas y pico palabras, cómo te pasas) y me lío con el que quiero colgar en mi blog. Un abrazo primaveral, Rosana.
Hola Víctor. Es los primeros jueves de cada mes de toda la primavera. En el cartel lo pone. Pero para cada jueves pondré una entrada unos días santes recordándolo
No te preocupes el día acaba de empezar
Abrazo
Antes de que el gallo cante tres veces… digooo…. antes de que acabe el día, lo cuelgo. El micro, no el gallo.
Gracias por la iniciativa, Rosana. Me parece una propuesta estupenda. Ojalá surjan más desde todos los ámbitos.
Abrazos.
Ya he colgado el mío!
Gracias por la iniciativa!!!
Besos
Un poco tarde, pero ya he congado el mío.
Gracias por esta iniciativa.
Besitos
Sí, yo tamíén me identifico totalmente con el texto de Javier Marías, especialmente en la hipocresía que denuncia. A Dios rogando y con el mazo dando (los lobbies feroces). Simplemente un matiz:yo incluiría en “Derecha” también toda la socialdemocracia:PSOE, Laboristas, Demócratas. Me parece un cuento chino eso de que redistribuyen la riqueza. Sirven a los mismos amos. Lo siento, es lo que pienso.
Gracias por colgar mi micro.
Un saludo a tod@s.
Hola Jose, me gusta que matices ese punto porque no se me había ocurrido y estoy totalmente de acuerdo contigo.
Ni unos ni otros,ya se ha visto claramente de qué van. Lo mismo me da que me da lo mismo, yo hace tiempo que dejé de creer en ellos. Y con lo del techo de gasto
y pasar de consulta popular se ha visto que en realidad todo es puro teatro, ejercen unos papeles y les interesa mantener el bipartidismo. Ninguno de los dos
quiere tocar la Ley electoral para seguirse repartiendo el pastel, y tampoco quieren eliminar las pensiones vitalicias de sus respectivos ex presidentes.
Un abrazo Jose, gracias por aclarar ese punto.
Vamos a ver si entre todos ponemos nuestro granito de arena para salir de esta mierda donde nos tienen sumergidos hasta el cuello.
Buenos micros.
Buena iniciativa.
¡A por ellos!
Lluvia de besos para todos.
Dos cosas me quedan claras con esta convocatoria, Rosana.
Por un lado, el nivel de insatisfacción, indignación e incomprensión que se mastica en el ambiente. Es brutal.
Por otro, tu poder de convocatoria. Tremendo.
Yo no he llegado, soy de escritura muy lenta. Lo intentaré para el próximo jueves.
Un abrazo,
Gracias a todos!!!
Los despistados /despistadas no os preocupéis que todavía hay primavera.
Abrazos
Pues menos mal, porque yo me he perdido por el camino pero quiero volver al redil, como los cerditos de Jose. ¿O no querían? Bueno… da igual. Que secundo, aunque tarde.
Besos, enhorabuena por la iniciativa y por el éxito.
Ok Su
Besos
Se me olvidó decirle antes a Pedro, que el poder de convocatoria en realidad es vuestro porque se ha producido una reacción en cadena, al leer el micro en el blog del alguien a quien leéis os habéis apuntado y a su vez los que os han leído se han apuntado y así poco a poco….
Creo que no te lo dije, Rosana, es una buena iniciativa para ejercitar la escritura, lo que pasa, creo, que estamos regando sobre mojado. Ayer, en la manifestación, apenas 50.000 personas, menos de las que llena el Bernabeu un domingo. De pena.
Y el articulo de Javier Marías ya lo leí e su día. El problema es que la gente no piensa, aún temen al infierno.
Venga, nos leemos.
Pues sí Ximens, porque ya me dirás esa mayoría absoluta que encima hace que puedan actuar sin cortapisas de dónde ha salido, pues que les votan.
Si es que la peña no piensa que no, trabajar, consumir y no pensar y así todo el rato.
En fin, habrá que dar por saco y seguir en la brecha….