Me acabo de leer un libro de microrrelatos, uno de los libros de microrrelatos más original que he leído hasta la fecha. Su autora es la escritora madrileña Lourdes Castro. Como ella misma dice, Lourdes es guionista en Radio Nacional de España, Blogguer en la red. Escritora en su casa. A raíz de un auto regalo navideño consistente en un buen lote de libros (entre los que se encuentran La guerra del gallo de Juan Guinot, Estampaciones de Alena Collar o Historias del bajo vientre de Luis R. Suárez…) cayó en mis manos un libro pequeño en formato, pero grande en contenido. Este libro es August Tercero Foer, breve antología de un best seller.
En este libro Lourdes ejerce como antóloga de un escritor maldito, un escritor incomprendido en su época y valorado años después: August Tercero Foer.
El libro está dividido en seis partes en las que se incluyen una pequeña nota aclaratoria sobre la época, motivos e inspiración de los microrrelatos de August y un anexo con los microrrelatos que escribió su musa Dulce Aragón más un álbum de fotos y una cronología.
En vez de hablar de la calidad de los microrrelatos prefiero poner algunos ejemplos.
Tríptico de la oreja
I
Tenía un oído muy fino. Ni siquiera la edad había podido quitarle esa facultad. Aunque ahora tenía muchas menos cosas que escuchar. Aquella tarde, insoportablemente muda, oyó un débil sonido que no pudo reconocer. El ruido procedía del piso de al lado, así que pegó su oreja en la pared. Pasó un par de minutos en esa postura tratando de averiguar que era lo que había percibido. Al fin se dio cuenta. Era otra oreja, que desde el lado opuesto de la pared escuchaba la suya.
Versión nº 55 (dentro de la cuarta parte Demasiado nunca es suficiente, donde se muestran algunas de las versiones del micro que August rescribió 63 veces, obteniendo así 63 versiones del mismo texto).
Aquel día, la mujer invisible y el hombre invisible tenían una cita a ciegas. Nadie podría decir que fue amor a primera vista, pero la necesidad une los cuerpos. Cuando entraron en el hotel, ella se quitó su abrigo y él perdió su sombrero. Y con cada prenda arrancada iba siendo más difícil distinguir dónde empezaba y dónde acababa cada cuerpo. Ya no se encontraban las bocas cuando los dedos traslúcidos del hombre invisible desabrocharon el último corchete del sujetador. Ella se esfumó. Él se había perdido hacía un rato. Se buscaban a tientas a plena luz del día. No hay nada más triste que dos seres invisibles desnudos, dando brazadas y besando el aire.
Y un último micro de muestra (aunque pondría muchos más…) de la quinta parte titulada Historias de amor que nadie cuenta porque acaban mal.
I
El roce hace el cariño y ellos vivían en una casa tan diminuta que era imposible no compartir todos los sueños. Ahorraron todo lo que pudieron para mudarse a un hogar más amplio. Ansiaron tanto esa casa, y les gustó tanto mimar cada detalle, que cuando el último de sus libros ya estaba ordenado en su sitio ya no sabían qué decirse. Creyeron que debían buscar una vivienda aún más bella. Y así pasaron, morada a morada, los años. Buscando siempre el lugar perfecto, el color adecuado para las cortinas y charlando sobre los inconvenientes y ventajas de colocar una moqueta. De un apartamento a un chalet. Del chalet a una masía. De la masía, a la mansión. Acabaron convertidos en el príncipe y la princesa de su propio castillo, en el que la mesa del comedor era lo suficientemente larga como para no atisbar la cara de aburrimiento del otro en el extremo opuesto.
No seré yo quién desvele el gran secreto de este libro, lo que lo convierte en un libro de microrrelatos novedoso.
¿Es todo cierto, es todo mentira, es verdad a medias, impostura a medias?
Prefiero que lo descubran…
Aquí les dejo unos enlaces que he hallado durante mis investigaciones google mediante.
http://www.foer.es/
http://es.wikipedia.org/wiki/August_Tercero_Foer